La pregunta que más nos hacen las startups no es cuánto cuesta un MVP, sino qué debería tener. Y es la correcta: casi todos los MVP que fracasan lo hacen por exceso, no por defecto.
Empieza por lo que tiene que demostrar
Antes de hablar de funciones, escribe en una frase qué hipótesis quieres validar. Que la gente está dispuesta a pagar por reservar en una sola pantalla, por ejemplo. Todo lo que no ayude a demostrar eso puede esperar.
Separa lo imprescindible de lo deseable
Haz una lista con todo lo que imaginas y clasifícala sin piedad:
- Imprescindible: sin esto no se puede validar la hipótesis.
- Importante: mejora la experiencia, pero se puede hacer a mano al principio.
- Deseable: para la siguiente versión, cuando haya datos.
Haz a mano lo que puedas
Muchos procesos que parecen críticos se pueden resolver manualmente durante las primeras semanas: altas de clientes, facturas, informes. Automatizarlos antes de saber si se usan es tiempo y dinero que no vuelve.
Un buen MVP da vergüenza un poco, pero funciona de verdad.
No sacrifiques la base técnica
Acotar no es construir mal. La arquitectura, la seguridad y los datos tienen que estar bien desde el principio, porque son lo más caro de cambiar después. Lo que se recorta son funciones, no calidad.